Daniel R. Moya Fuster
mailto:danielmoyafuster@gmail.com

Daniel R. Moya Fuster
Miembro de la Comisión Cívica de Alicante para la recuperación de la Memoria Histórica
http://www.memoriadealicante.org
Miembro del Colectivo Alicante Vivo
http://www.alicantevivo.org
Página personal
http://bacoresdecanto.blogspot.com
BIOGRAFÍA
Mi nombre es Daniel Ramón Moya Fuster, nací y vivo en Alicante, fuera de dónde no me imagino vivir. Vine al mundo el 25 de Abril de 1.963 es decir tengo cuarenta y cuatro años ya cumplidos.
Mis trabajos publicados sobre el ilustre alicantino Rafael Altamira Crevea constituyen todo mi curriculum de publicaciones pero han supuesto para mi un momento importante de mi vida tanto por la gente que tuve oportunidad de conocer como por la aportación que mi trabajo pudiera tener sobre el reconocimiento de este paisano nuestro.
Aunque siempre había escrito prosa, sobre todo relatos breves, no fue hasta hace unos cinco años cuando empecé a escribir poesía o algo así.
Digo algo así pues no tengo la suficiente preparación como para escribir poesía que mantenga una métrica. Disfruto escribiendo tal y como sale , no preparo lo escrito aunque procuro que acabe transmitiendo un sentimiento. El mío.
Mi poesía es simple, natural pero por encima de todo es mía y cada una de ellas representa un momento ciertamente vivido o ciertamente anhelado.
He publicado un par de recopilaciones de poesías en la página web ANCEO, que tienen por título “Extraño tras el espejo” y “Amar es más que un verbo”. Lo último que he escrito lleva por título “Regreso del Paraíso” y que , como su propio título indica es una historia de amor que, como casi todas, acaba con el destierro del paraíso que fue sin duda el momento de amor.
En la actualidad participo activamente en la Comisión Cívica de Alicante para la Recuperación de la Memoria Histórica y soy miembro del Colectivo Alicante Vivo , donde he publicado varios artículos.
ARTÍCULOS
POEMAS
CON EL ANSIA Y SUS PRISAS
Daniel Moya
Con el ansia y sus prisas
viajan desbocados
allí donde estés, amor
mis abrazos.
Ignoran distancias
granizos y las lluvias
montes, lagos y ríos
pero llegan
Llegan al lugar por fin
donde nacieron
vuelven
donde quieren quedar.
Al molde perfecto que forman
tus abrazos y los míos.
Y como las olas
, tras los abrazos,
llegan envidiosos
mis besos
buscando y encontrando
ese tesoro de tu piel que adoran
siguiendo en ella
los caminos que conducen a tus labios
Luego llego yo
al regazo de tu pecho
,a mi cielo ,
y no me quiero ir
nunca.
RELATOS
JUNTO AL ESTANQUE
Daniel Moya
23/10/2007
Entre los dedos de tus manos, amor, vive la taracea del arrollo, el romero y los tamarindos y en la sonrisa de tus ojos no hay mas que mares de estrellas de esa Andalucía que huele a jazmín y al sudor de los campos de olivos.
Y de esos mares verdes llegan hasta la orilla de tus labios las risas golondrinas que me traen reverdecido el tiempo , las escarchas de balsas , las fuentes y correntías de quien fui y no soy.
De ese tono del sur que hablas sin decidirte, recojo los sueños de campos , las libélulas que perseguí de niño sobre el estanque que ahora rebosa formando en sus esquinas y confines, cascadas que verdean las paredes y el piso.
Hay regaliz de esa raíz amarilla de ancestros sabios y sabor dulce limón en aquel estanque en el que las libélulas, aquellas de nuevo, tropezaban con el cristal del agua formando mundos de círculos concéntricos .
Tan bellos.
Tan sutiles.
Tan aceitunos.
Como los ojos con los que me miras ahora, amor.
Con los ojos
Con tus ojos
Y no hay nada ya que quede al desabrigo del amor profundo y casi sagrado que da sentido a mi hoy y esperanza a mi mañana.
RELATOS
Cartas que nunca recibí
Soledad Fuster, 1941, Alicante
Lo siento madre, pero me muero.
Si , ya sé que no es justo, que tenía toda una vida por delante, que a mis quince años morirse es una traición de la vida, que preferirías morirte tu, pero no, en esta ocasión la enfermedad me ha elegido a mí.
Sé que quisieras decirme tantas cosas, sé que ahora maldices , más que nunca, a esa enfermedad que te dejó sin habla de niña, pero tu y yo nos entendemos, ¿verdad?.
Sé que quisieras hablarme pero sólo me besas y me abrazas, a pesar de que los médicos os han prohibido tocarme, sabes que el tifus exantemático se contagia por el cariño, pero te da igual.
Tan fácil es contagiarse …, fíjate en todos los que están muriendo en España este año por la epidemia. Lo mismo da, rojos que azules, al tifus le da igual el color.
Menos mal que al Dr. Clúa se le ocurrió descubrir la vacuna para este tifus, pero claro, será efectiva siempre y cuando se cumplan determinadas precauciones y el tiempo desde el contagio no sea excesivo.
Yo no cumplo con lo necesario para salvarme, lo sabemos.
Lo siento madre, pero me muero; dile a papá que no llore, ni siquiera a escondidas, que muero como Miguel en el reformatorio de Alicante, que recuerdo los versos del compañero de Orihuela que me leía con el corazón en un puño y éste levantado:
Nadie me salvará de este naufragio
si no es tu amor, la tabla que procuro,
si no es tu voz, el norte que pretendo.
Eludiendo por eso el mal presagio
de que ni en ti siquiera habré seguro
Voy entre pena y pena sonriendo
Si erradicar la epidemia fuera tan sencillo como derribar los muros de Covarrubias, como hizo “el divino”, mi padre lo haría. Arrancaría piedra a piedra los muros del Raval , con el pico y la pala de sus manos, lo sé, pero ya no hay tiempo.
Sé que la vida será dura a partir de mañana, cuando en mi hermana gemela me creáis ver y yo no esté, sé que mi hermana piensa que morirá por esa estúpida creencia de que la muerte de una gemela anticipa el destino de la otra, dile que son tonterías, que cuando sea abuela alguien le hará llegar esta carta. La quiero.
A mis otras hermanas, qué les puedo decir ahora. Está tan oscuro este hospital , hace tanto frío y mi cuerpo tan ardiendo de fiebre. A Victoria y a Rosa, que aprendí de ellas lo bello de vivir, pero me faltó el tiempo.
Sé que papá no cree pero yo, ahora, necesito creer que no todo se acaba aquí, que mi cuerpo dará vida a los rosales y mi alma, mi alma vigilará los pétalos de vuestras vidas, de aquí en adelante.
Al tete dile que me gustó ser su novia, claro que el jugaba con ventaja , por el precio de una tenía dos.
Lo siento madre, pero me muero.
Ciérrame los ojos dulcemente.
Adiós.
Soledad.
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